La imagen de Sara Montiel aparece rodeada de cuchillos generando una tensión directa sobre el rostro.
El manto y la disposición de las puñaladas remiten iconográficamente a una Dolorosa, desplazando la figura hacia un imaginario devocional.
El bordado floral y la puntilla enmarcan la escena manteniendo el contraste entre lo delicado y la agresión.